martes, 20 de mayo de 2008

REGUSTO POR LO ERÓTICO - Manuel Pantigoso Pecero

Periodista de profesión, se graduó en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Como poeta ha publicado: Concierto de Romance (2000), Paralelo 69 (2001), Memorias de una rata (2001) y desórdenes (2002). Tiene a su cargo la revista mensual de poesía «El rincón del loco».

Con espontaneidad López Ganvini recrea pasajes poéticos con un marcado regusto por lo erótico y un especial afán desacralizador, como fuerzas liberadoras de la palabra. Identificado profundamente con su terruño (Caraz) nos ofrece, al lado, una lírica cosmopolita más afín con los centros hegemónicos, como puede observarse especialmente en desórdenes (2002) en donde la visualidad y el ludismo verbal refrescan una vanguardia que descubre a un atento lector próximo a esa modalidad poética. De esta manera aparecen en sus textos rupturas, contrastes, desarmonías formales que muestran su predisposición para poetizar alrededor de los opuestos: lo lejano y lo próximo, lo que se ve y lo que se imagina, lo real y lo irreal, lo que se va y se dice y lo que se queda y no se dice. Esta actitud dialéctica se relaciona con el mundo andino y con lo que se superpone a él: los elementos propios de la ciudad y de la civilización moderna. Dentro de su inclinación por la vanguardia ha de surgir lo oriundo, aquello pasible de ser visualizado en esa atmósfera proveniente de la naturaleza, de la quietud del campo, de los personajes sencillos y humanos. De allí que sus poemas tengan la impronta del huayno y de las canciones populares andinas («me acurruco entre versos/ y frazadas de tus besos/ intento morir en paz») en donde, además de los elementos citados, se filtra cierta nostalgia y una indudable intención social.

Manuel Pantigoso Pecero

SILUETAS DEL TIEMPO: La poesía en el departamento Ricardo González Vigil

Una tarea impostergable: recoger el fecundo acervo poético de cada departamento del Perú, explorando minuciosamente no sólo los libros y las plaquetas publicadas, sino los diarios y revistas. El exiguo tiraje de los impresos de poesía y la escasa distribución que logran fuera de su localidad conspiran para que se conozca adecuadamente su contribución a la literatura nacional.

De ahí la importancia de la obra que estamos presentando: Siluetas de tiempo, del destacado escritor caracino Pedro López Ganvini. A su sensibilidad de fino poeta, agrega su generosidad y su amplitud de criterio fuera de lo común mostradas a lo largo de su fructífera trayectoria cultural, ya sea conduciendo el programa radial —de comunión con la naturaleza— Ecoturismo (2000), ya sea dirigiendo la revista de poesía EL rincón del loco y la revista de folclor Sentimiento andino. Añade su tenacidad, su amor al terruño, su capacidad de trabajo, su firme deseo de cumplir una meta lo mejor posible, para comprender que resultaba la persona indicada para investigar, con amor y sapiencia, durante décadas, «La poesía en el departamento de Ancash», conforme señala el subtítulo de esta obra.

Antes que él, César Ángeles Caballero, Román Obregón Figueroa y Jesús Cabel, entre otros, amén del relevante volumen colectivo Ancash: historia y cultura (1989), habían dado a conocer el legado poético ancashino. López Ganvini toma la posta y enriquece el panorama con un impresionante caudal de más de 200 poetas correspondientes a las 20 provincias de Ancash, corpus que ocupará dos tomos. En el prólogo, explica su designio de brindar un «inventario», con todo tipo de poetas del departamento, desde el siglo XIX hasta el presente; la mayoría son voces olvidadas o desconocidas, no consideradas en las antologías regionales y, menos aún, nacionales.

López Ganvini confía que algunos de estos nombres obtendrán el reconocimiento de los «antologadores que reúnen poetas para antologías nacionales» (p. IX). En todo caso, anuncia que emprenderá, a continuación, «la elaboración de una Antología mayor de la poesía contemporánea del departamento de Ancash donde pueda seleccionar a un grupo representativo y cuya producción sea conocida y reconocida en el mundo literario nacional y latinoamericano» (p. XI).

En este primer tomo de su «inventario» (o «índice», conforme alguna vez Luis Alberto Sánchez tituló un muestrario de la poesía peruana contemporánea), López Ganvini considera 152 autores, correspondientes a cinco provincias. La mayoría de las composiciones ostentan las huellas de tres estilos o tendencias literarias: romanticismo, modernismo y nativismo indigenista. Los que poseen más rasgos personales y recursos expresivos, a nuestro juicio, son Jorge César Alvarado Gómez, Jorge Ita Gómez y Teófilo Villacorta Cahuide, en lo concerniente a la provincia de Aija; Livio Gómez (una voz muy consagrada) y Zósimo Flores Calderón, en la provincia de Bolognesi; Rosa Cerna Guardia (un nombre descollante), Octavio Hinostroza Figueroa (conocido por su seudónimo Gabriel Delande, padre del gran poeta Rodolfo Hinostroza), Marcos Yauri Montero (escritor laureado), Aurelio Arnao (más celebrado como narrador), Violeta Ardiles Poma, Néstor Espinoza y Macedonio Villarán, elenco sustancioso de la provincia de Huaraz; Teófilo Maguiña Cueva, en la provincia de Huari; y Óscar Colchado Lucio (narrador y poeta sobresaliente), César Ángeles Caballero (poeta y crítico de renombre), Román Obregón Figueroa, Luis Espinoza Alcedo, Néstor Rivero Támara y el propio Pedro López Ganvini, en la provincia de Huaylas (Caraz).

Ricardo González Vigil (2004)

AMORES BURROS Y OTROS AMORES DE LÓPEZ GANVINI - Enrique Verástegui

AMORES BURROS Y OTROS AMORES DE LÓPEZ GANVINI

Pedro López Ganvini, nació en Caraz en 1966 y se graduó de periodista en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Ha publicado cuatro libros de poesía: Concierto de romance, Paralelo 69, Desórdenes, Memorias de una rata, y ahora publica Amores burros y otros. Como sus otros libros, este penetra más que en los misterios del sexo, en los «ministerios» del sexo social: no el romanticismo de las parejas que se aman sino la práctica de una sexualidad culpable, aquella de los gerentes que violan (tienen una mujer en casa y otra en la oficina) a sus propias secretarias.

Este poeta que transita por las calles de Lima no entiende la cultura como el producto de una elite sino como denuncia de las atrocidades que ocurren en la vida social de Perú. En alguna parte de su presente poemario dirá que no le interesan los libros de las grandes editoriales sino sólo aquellos que encuentra arrojados en los pisos de la avenida Grau. A su modo, como lo es Leoncio Bueno, por ejemplo, es el poeta del pueblo que protesta por tantas injusticias —y se trata de un sistema introyectado en el individuo— es la de la violación de las secretarias:

Esbelta con los muslos entreabiertos y semi descubiertos por un separador de texto
que acompaña el resaltador de texto que hace sobresalir sus volcanes
que piden mayor revisión
Te dibujo con la pluma
y corrijo tus errores y los afino y lo pongo a punto
a punto de sal y azúcar

donde el trabajo de oficina sirve para que el gerente, o cualquier funcionario, viole las reglas de la sana convivencia por las del «amor burro», que es cuando el poder —ese que ejerce el sistema introyectado en el individuo— seduce a la secretaria.

En realidad, lo que hace Pedro López Ganvini es escandalizar a la sociedad peruana con tantas violaciones que se cometen en unas oficina donde lo que debe primar es el buen orden y la elegancia. Sin embargo, el poeta está denunciando estos atropellos no ya a la moral sino a la feliz relación que debe existir entre las parejas y que no existe precisamente porque la legislación del «acoso sexual» es callada con un despido de las planillas o con una alteración de los hechos que ocurren entre las cuatro paredes de una oficina donde la secretaria es acusada de abusar del gerente. Si esto es así en Lima no queda otra cosa que realizar una razzia entre quienes tienen doble moral. Una doble moral que es la característica peruana que ya tantos libros han denunciado y a la que se agrega este libro de Pedro López Ganvini; un libro para que las secretarias no caigan en manos de gerentes inescrupulosos.

Enrique Verástegui (2004)

SOBRE LOS POEMAS DE PEDRO - Lucas Lavado

Los poetas son seres extraños que van escondidos en el cuerpo y presencia de seres humanos normales que trajinan las calles como todos y viven mimetizados en la muchedumbre y en los grupos. Sólo se delatan cuando escriben, es cuando muestra sus entrañas sin rubor o quizá con pánico de verse desnudos en toda su humanidad. Falta saber si entonces están actuando, con todo, los poetas se hacen a fuego lento en la fragua de las peripecias de la vida diaria.

Pedro López Ganvini trabaja sus poemas donde por momentos intenta escribir con sus cojones puestos en las cosas que piensa y dice. Pero también por momentos con el peso del temor a pronunciar o escribir mierda. No creo que sea por temor a afear el poema. Puede que en este esfuerzo intente domesticar sus demonios serranos, claro, porque éstos los conozco: son diferentes que aquellos que habitan en el mundo costeño y limeño. Amor y mundo contenido e incontinente:

“Sólo en silencio se dice
se habla, se sueña
se convence y se ama”

Pedro López escribe poemas y se delata, está encerrado en el mundo andino y como que se escabulle, lleva en su alforja la pena del desarraigo. Entre el amor y la denuncia, entre el amor y la alegría, Pedro López como que deja escapar el sufrimiento cristiano y la resignación.

“y pocos saben y sienten
lo que yo ...
Así es,
y qué se puede hacer...”

Los poemas de Pedro López están en plena fragua. Si mi comentario lo hiciera desde el visor del crítico literario, buscaría el auxilio de Alberto Escobar. Pero como profano en Literatura puedo adelantar que el autor de estos poemas saldrá de la fragua límpido. El profano puede decir lo que quiera sin dejar de ser responsable.

Lucas Lavado (2001)

Pedro López Ganvini

TESTIMONIO DE POETA

Si para entenderme sirve

Las emociones son variadas, ricas o tristes en “colores”, fondos y formas, de allí pueden decir que las emociones que motivan experimentar y escribir son desordenadas. He allí tal vez, y en la brevedad de esos momentos, las grandes exquisiteces; que como delicias en agua sucia hociquean los seres que pululan en los vericuetos de tu infidelidad.

La vida y la sociedad, crean o plantean un orden en torno a la cual giramos. Estemos dentro o fuera de las reglas creamos con símbolos, con cuerpos y con palabras mensajes que se guardan en estas hojas.

El orden para unos es la monotonía, el camino imperfecto para la sangre que bulle en las venas cavernosas de tu inmensidad, que pasean antes por tus ojos y tus sentidos.

Y, por el mero hecho de joder me tienen aquí invirtiendo palabras ideas y emociones que en vano pretenden que el orden de los factores no altere el resultado ni el sentido final. Y que la flecha lleve siempre por el rumbo correcto y en el sentido indicado: al hoyo inmenso de la vida correcta.

¿Parte de tu vida oscura y sombría?

Libre o libertino, antojadizo en su mente, en su paladar y en los dedos y en la piel.

Y al bello crepúsculo concluir con espasmos divinos que remecen en las entrañas y sucumbe el alma y el cuerpo.

Pedro López Ganvini

poemas

amigos, aquí algunos poemas:


31 de mayo de 1970

Día triste
tarde oscura
Noche fría y muerta
Miedo, insomnio, ruido fúnebre
vibra la tierra excitada
Calamidad que arrebata vidas
y enmudece el ande
ante su macabra danza
Cruel naturaleza
sólo adobe sobre adobe
a medio milagro quedaron las iglesias,
las casas y las vidas.

De nubes negras quedó la esperanza su color
la polvareda cubrió la juventud
de nevados en lodo se convirtieron
los trozos del majestuoso Huascarán
No teníamos pecados tan grandes
ni perdones, ni maldiciones más que nuestra pobreza
Así se acordaron de nosotros
sólo así supieron que levantamos la mano
para pedir y llorar


Shicashica

Bendita agua hecha hielo
llega raspada en insistentes shic... shic... shic
que convierte en coro Shicashica
Delicioso Huandoy en vaso de cristal
con sabores y aroma a fresa, limón
piña, menta, chocolate y otros.
Miel cada mañana
al rayar el sol
ofrendamos al sol saliente que brilla
e ilumina dichoso hielo
como escarcha que en escamas de peces cristalinos y helados
apiñados en un vaso que baila al ritmo de la cucharita que la derrite
se viste y baña de colores del arcoiris y sabores
Dulce como la tierra que la ofrece
rodeada de abejas como planetas al sol
que pican el dulce y pide picar los labios
de una bella carasina
Como calmar la sed
como rejuvenecer la vida
como refrescar lo trajinado
en cada cucharadita que llega a la boca
y recorre en segundos
el tiempo vivido en esta rica tierra.


Mi tortuga Pancho

De lento caminar
al viento le quiere ganar
sus ganas no le han de faltar
se agita su corazón y presuroso viene
Quiere lechuga, verduras y frutas
aunque aprendió a comer arroz
sin palitos y sin tazón.

Toma agüita para calmar su agitado corazón.

Mi hermano se sube y camina con él
si le fastidia, recoge sus patitas
se cuida y es paciente
A la tarde
cabeza, patitas y cola guarda
hasta el nuevo amanecer

Mi Mota, Peluchín y Pimpón

Mi Mota aunque tiene nombre de panetón
es un perrito juguetón
le gusta jugar con mi pelotón
y aunque renegona rezonga
junto a mí cochecito
me cuida y me acompaña.

Tranquilo es Peluchín que tiene nombre de peluche
pero mi perito chiquito que ni te escuche
que juega en la noche y cerca a mi coche
y hasta la media noche
cuando despierto y pido a llanto mi leche.

Pimpón parece un enorme pericotón
pero es un perrito bribón
que alborota jugando con sus amigos
en el callejón
y duerme y cuida sobre el cajón de melón

Hasta mañana y no me hagan bulla
Mota, Peluchín y Pimpón
les digo gracias de corazón....


Sabor y olor a barrunto

te dicen mi “ruca” linda quienes en ti anidan

A lo lejos desde ya, te diviso
imponente, risueña y alegre
coqueta tus aires llegan a tus pies
de olores provincianos
A tus faldas bailan y te gozan
cada fin de semana ante todos
la rica chicha, Chacalón y Mojarras
menean tus faldas multicolores
Turbulentas como en alta mar
con el viento se agita
y silva al viento entre tus callejones y callejuelas
sudorosa sube los escalones
para besar tus pezones en tu cumbre
y arriba tranquilizar sus ánimos querido Agustino.

Llegan a ti de Barrios Altos y Mendosita y la rica Vicky

No hay Pedros Navajas,
sí cuerpos de piel partida y Sarita Colonia
noches de París no extraño
ron, pisco, chimeneas de vidas que aspiran muerte
Respiran almas hacinadas, cuerpos, letrinas,
comida y pan que no quedó y sudor de hambre y sed

Y confieso que te subo y te bajo
temeroso y atrevido, por encantos
que encuentro entre tus casas
que como rosarios te adornan
te visten y eróticos te dibujan
San Cristóbal, San Cosme, Yerbateros, el Pino
Mercado....., Parada, Tacora, terminal terrestre, carretera central
afiches de noches chicheras y huayneras
Asustan el chistar de botellas que rompen tu corazón
Y bromas que acarician tus leyendas

Ya eres tradición, eres recuerdo
....eres vida eres muerte.


A propósito del juego de manos


Sé
que tocar tu piel sería:
Iniciar la travesía más larga
lenta, hermosa y odiosamente deliciosa y desquiciante
Dar luz a un camino
escrito para los hombres que
buscan una guía para la exquisita cómplice de la oscuridad y sus necesidades
Iniciar el beso más largo
donde sucumben sirenas y anclan pasiones a tu lado
versificando a tu calidez
a tu alegría feroz y supongo a tu ardiente pasión contenida
Hechizarme y embobado rodar a tus pies
esquiando por tus faldas aspirando fragancias de pinos y piel humeante
Ingresar a tu bahía
bordear tus islas y saciar mi sed y mi hambre de tus frutos
Revolcarme con tu cuerpo en las arenas tibias
y bañarnos con las olas que salgan de tus profundidades (de mar adentro)
y retorciéndonos como anguilas que se trenzan en tus ilusiones.
la palabra del burro

si hablar pudiera en bruscos aromas
con olor a hierva rancia
rebuznaría sus torpezas
y olores de forraje podrido
con mixturas de aires de Sodoma y Gomorra
que en esperpentos de vidas
se presentan como nobles arrieros.

El pasto es verde
los milicos y tombos también son verdes

si pudiera en delicados y frescos rebuznos
decirte lo hediondo de la vida de larvas humanas